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Naguabo, Puerto Rico
Mi vida tiene un peso que solo yo puedo cargar...

sábado, 6 de agosto de 2011

lunes, 27 de abril de 2009

Lo único que quedará

Cuando todo aliento de mi corazón se desvanesca para siempre, cuando toda alegría y tristeza no sea recordada y cuando el alma pierda su eternidad, lo único que quedará en mí serás tú...

jueves, 9 de abril de 2009

Celebrar la muerte o su resurrección

La cruz no ha dejado de ser un método de tortura del imperio romano. Muchos murieron y sufrieron. Lo mencionado antes hace que la muerte de Jesús halla sido igual o semejante a los demás. Lo que hace diferente no es en la forma de morir ni de tortura, sino lo que sucedió al tercer día: la resurrección. Sin la resurrección no existiría la esperanza de vida eterna. Ante tal pensamiento, me niego a celebrar una muerte cuando lo más importante es que existe alguien que venció la muerte...

domingo, 22 de marzo de 2009

Evadir un imposible

Sé que estás aquí... Quieres evadir un imposible: olvidar. Pasos apresurados, respiración agitada, latidos desenfrenados y todo por querer ser fuerte cuando aparece la historia vivida. Rostro pintado, risas dibujadas, alegría que ha sido obligada y todo por callar el verdadero sentir del corazón. Canciones que no armonizan, viajes sin rumbos, amigos pero a solas y todo por resistir lo que llevas en el alma, un gemir profundo. lágrimas con vida, espíritu incompleto, palabras con sentimientos ocultos y todo por querer amar sin perdonar, por querer odiar lo que es imposible: olvidar.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Nunca más...

Dormiré en donde nunca más me encontrarás y soñaré donde descansan las estrellas que desaparecen. Viviré en lo infinito de la historia para que nunca más sea recordado por tus pensamientos. Respiraré el aroma de tu perfume entre las letras que nunca más suspirarás. Seré luna cuando seas sol, seré mar cuando seas cielo. Yo seré la noche que escapa del amanecer, huiré a mis rincones perdidos. Solo el rocío tocará mi sombra cuando tus pasos ligeros corran para atrapar un recuerdo de mi. Seré invierno cuando seas primavera, seré espinas cuando seas rosas. Hablaré en donde grita el silencio para que no puedas escuchar mis últimos latidos. Nunca más escucharás entre mis labios el suspiro de mis emciones. Seré tristeza cuando seas alegría, seré esperanza cuando tus fuerzas acaben. Seré desierto cuando seas oasis, seré molinos cuando seas Quijote; porque nunca más seré lo que nunca fui...

Los hechos y la verdad

Con el pasar del tiempo he aprendido algo muy valioso:
"Los hechos por sí solos no son la verdad, sino que son parte de la misma".

Antes de seguir en mi pensamiento, quisiera dejar algo en claro para aquellos lectores que se esconden en el anonimato y argumentan. Sé perfectamente que la verdad está en Jesucristo, pero el tema aquí tratado son los sucesos cotidianos, los incidentes y los problemas a los que se enfrenta el ser humano, a las situaciones como ocurren y como basado en los malos criterios y orgullos venenosos enjuician injustamente. No escribo necesariamente de los acontecimientos que tienen que ver con la espiritualidad. No estoy sacando del panorama a mi Dios, por el contrario, nuestro mismo Creador nos enseña ha que se juzguen las cosas con justo juicio, en adición a eso, la misma Palabra enseña que su Espíritu nos guiará a toda verad (Juan 16:13).

Al parecer muchas personas entienden que al saber algo que encaje perfectamente en sus esquemas de valores, de pensamientos y expectativas eso es lo correcto. Aquello que haga sentir bien eso es bueno. Pero al navegar en ese tipo de aguas lo que se esta haciendo es vivir en un engaño constante que a su vez terminará en un universo de mentiras. Piense por un momento, si todo lo que usted cree sobre un suceso o persona en su totalidad no es verdad, ¿qué haría? ¿Seguiría aferrado a su media verdad que a la larga es mentira? O ¿Buscaría la totalidad de los sucesos para encontrar la única verdad?

Lamentablemente el ser humano está más inclinado hacia el orgullo que a la razón y el perdón, e inclusive, para aquellos que se creen más espirituales les es más fácil admitir o aceptar lo más conveniente, que buscar y encontrar. Curiosamente, en la Biblia hay algo muy interesante que encaja en todo esto. En el libro de Proverbios 27:7 dice lo siguiente:
"El hombre saciado desprecia el panal de miel; pero al hambriento todo lo amargo es dulce".

Puede interpretarse que el hombre saciado es quien cree que sabe perfectamente lo acontecido y el producto de tal "basto conocimiento" produce el desprecio de lo que es verdad. Sin embargo, la persona que no descansa buscando la totalidad del incidente o del problema encontrará la verdad. ¿Por qué puede ser amargo? Porque posiblemente cuando encuentre la totalidad de los incidentes tal como son, no era la media verdad que se creía y en principio eso genera mucho malestar pero aceptará con gozo la verdad aunque estuvo incorrecto.

Amigo y amiga lector si ha pasado o está pasando por una situación difícil con su prójimo le pregunto, ¿está seguro de que conoce todos los ángulos de la situación? ¿Habló directamente con los involucrados o buscó o escuchó por terceras personas lo que aconteció? ¿Su jucio esta basado en lo que ha buscado o en las emociones y sentimientos de ira y enojo? ¿Está dispuesto a encontrarse con la totalidad de los sucesos? Si su contestación es sí, que bueno, pues encontrará y vivirá en paz. Si su contestación es no, que lamentable, su orgullo lo ahogará en sus propias emociones.

jueves, 5 de marzo de 2009

Uno mismo

Hipócrita de uno mismo, mintiendosé sin razón justa ni lógica. Huir de quien no se puede huir, odiar a quien es imposible dejar de amar. Incongruentes son los pensamientos que cruzan en el camino por evitar sus verdaderas emociones. Con manto de ilusiones huecas alimenta sus esperanzas. Escapar de un destino no escrito, perseguido por su propia sombra, cansado y herido por su propia alma.

Esconderse de uno mismo, aterrado del miedo por la voz del gran del firmamento. Significados sin vida y
vida sin significado; letras que intentan transmitir existencia al poeta perdido en su mundo, apenado por la experiencia y dolido por lo logrado. Camina buscando lo que no se ha perdido, su sentido común le dicta lo perfecto, no obstante, supone que es más alto lo que piensa aunque va a la deriba.

Enigmas y misterios de uno mismo; alma que siente y piensa pero carece de valor para afrontar y enfrentar su verdad. Batallas interminables, sostenidas por la no aceptación de sí mismo. Libertad condicionada a lo que suceda, esclavo de la indecisión. Prosigue tu sendero, huye, escapa, corre, embriaga tus sentidos de todo vacío. Encuentra lo que nunca será hallado, atesora lo que no valoras, respira el llanto, pruebas diversos sonidos, sueña con pesadillas, has todo lo que quieras pero al final de la trayectoria verás que no podrás escapar de uno mismo.

Despedida...

Lentamente se despide en silencio. Se aleja sin pronciar un suspiro. Desvaneciendose a lo lejos se dibuja en la brisa, el aroma de un sufrimiento profundo. Su corazón aún contempla aquel sueño inconcluso, su alma grita en lo más profundo su presencia, sus pensamientos vuelan en un universo infinto de diversas emociones.

Se aleja aún más. Ya no siente su suave mirada. Su partida es el triste inicio de un cruel invierno interno. No habrá perfume en el firmamento ni canciones que adornen su vacío. Triste e inquieta esperanza ahogan todo gota de calma. Se despidió con un abrazo en el silencio y con lágrimas en sus sentimientos. Solo le resta esperar para que vuelva amanecer.

lunes, 23 de febrero de 2009

A una persona importante en mi vida

Cuando leas esta carta no sé cual será mi condición o en dónde estaré. Solo tengo la esperanza de que tu vida esté cubierta por la bendición de Dios. Tú llegastes en medio de mis tormentas y me ayudastes ha permanecer aflote, tú medistes alegría cuando mis lágrimas eran muchas. ¡Qué dulce ha sido el Señor por medio de ti! Tu sonrisa es pura y sin manchas, tu mirada la de un gran soñador.

Escucharás muchas cosas sobre mi persona. Que era bueno, que era malo, sin embargo solo es Dios quien me puede juzgar. Pero sin importar aquellos corazones llenos de oscuridad, tú permanece firme y sin miedo. Eres lo mejor de mí. No fui ni soy perfecto, pero a su tiempo mi Creador perfeccionará en mí mis debilidades. Tú sigue no te detengas, no oigas las voces contrarias que quieren debilitarte, busca a Dios.

Cuando leas esta carta, no sé cual será mi condición, no sé si estaré a tu lado, pero quiero que sepas hijo mío que estuve, estoy y estaré orgulloso de ti simplemente porque eres quien eres. Y si ya he partido con el Señor quiero que sepas que me llevo dos cosas de ti: la esperanza de que eres un hombre de provecho y consagrado a Dios y la sonrisa de aquel pequeñito que me hacía sonreír sin cesar...

Te ama y siempre lo hará, tu papá....