Mi alma desesperadamente te busca pero no te encuentra. He dejado de sentir, de soñar pues aún no te he conocido. No sé si existes o vives, solo sé que mi corazón agitadamente me dice que pronto llegarás. Mas mis fuerzas sucumben ante el tiempo que no da descanso. Hasta cuándo seré invierno y cuándo retoñará en mí, una esperanza de amor. Hasta cuándo suspiraré vacío... Solo tú llegada dará sentido a mi ser.
Datos de quien escribe
- Ernesto Sánchez
- Naguabo, Puerto Rico
- Mi vida tiene un peso que solo yo puedo cargar...
jueves, 25 de octubre de 2007
Hasta cuándo
miércoles, 24 de octubre de 2007
Carta de despedida
Suprimir los recuerdos será difícil pero necesario. Cada beso, cada acaricia, cada mirada, cada palabra será una historia, un final. Se cumple el último capítulo de nuestra novela de amor, no hay conclusiones radiantes, no hay risas, no hay victoria. Solo poseo un frágil aliento de lo que una vez fue vida. Recojo los pedazos de quien fui para intentar de existir en medio de mis turbulentas emociones.
Hoy te escribo esta carta de despedida desde mi ánimo apenado. No veo la luz en medio de tanta oscuridad, los anhelos se ahogan entre la sangre que brota de mi alma, no hay fantasías mucho menos descanso. Sin embargo, Dios me dará su ayuda y viviré algún día un nuevo capítulo en esta novela llamada vida.
domingo, 21 de octubre de 2007
Dulce sueño



Perderé tus besos si llega la mañana, te irás y es posible que no regreses a mi. Esta noche tranquila y profunda me ha regalado tu presencia y no deseo despertar. Siempre sonriente y hermosa, viva y encantadora. Aquí puedo abrazarte y decirte tantas cosas, aquí en donde todo es posible canto contigo, lloro contigo, existo contigo. No hay tiempo ni cansancio, no hay día ni noche, solo tú y yo. Puedo expresarme, puedo verte, puedo ser yo. No oculto nada en silencio, soy libre de pronunciar tu nombre a todos. Puedo enamorarme perdidamente de ti, puedo decirte extraño. Y aunque perderé tus besos cuando llegue la mañana, nunca perderé lo más valioso: mi amor por ti.
En silencio
sábado, 6 de octubre de 2007
Lo que nunca sabrás
No es tu culpa el amor que vivo por ti en silencio, porque nada sabes. Mis labios callan lo que mi corazón grita desesperadamente por tenerte a mi lado. Éste, mi gran misterio y secreto, cierra en sí mismo toda la pasión y el cariño que desconoces. Aunque imposible es tu amor, lo único que me brinda consuelo es que cada noche sueño contigo.
Sin saberlo eres mi verano en medio del invierno, la flor que perfuma mi alma y la canción que cautiva mi corazón. Sin ti, mis sentidos no perciben, las estrellas pierden su esplendor y mi destino no tiene propósito. Cuanto anhela mi existencia darte un abrazo en silencio, decirte que te necesito.
Tú, que desconoces que eres dueña de mi, nunca sabrás que siempre he sido tuyo. Viviré y moriré con este disfraz que oculta mi sentir que solo Dios conoce. Callaré y soñaré lo que nunca sabrás: “que te amo”.
