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domingo, 11 de noviembre de 2007

Carta a Dios...

Mi amado Señor:

Sabes perfectamente lo que siento. He corrido, me he esforzado, lo he intentado. Pero reconozco que he fracasado, que he perdido. Por mis propias fuerzas busco una salida, una solución mas es un imposible. Me siento sólo, perdido y triste. Entiendo perfectamente que he sido el culpable de mis propias lágrimas, he sido yo el responsable de muchos dolores y sufrimientos. Admito mi debilidad, mis frustraciones y mis malas decisiones.

No te niego que he pensado muchas cosas, desde desaparecerme hasta querer no saber más de ti. Tanto así que he querido huir de mi mismo. Mi Señor, Tú sabes cuántas lágrimas, cuántas penas y cuántos suspiros mi alma vive. Es por eso que te escribo esta carta con desesperación porque deseo y necesito tu compañía. Sin ti no puedo, sin ti yo muero. Ayúdame a vivir de tal manera que cada día sea un manantial de adoración para ti. Te pido que por favor llegues pronto antes de que sea tarde...

Te extraña y te necesita,
Yo

martes, 4 de septiembre de 2007

Es la expresión que gime por vida

Es la expresión que gime por vida. Es aquel que sueña en la calle y existe sin entendimiento. Busca en el anónimo que viene y va el pan de misericordia. Sin embargo, más es el vinagre que gusta, que el amor que absorbe; más son las bofetadas de la indiferencia, que el cariño que arrulla. La vil justificación es que nadie lo cargó a su suerte ni que nadie lo aguijoneó a su actual posición. Pero, ¿quién es aquel que está libre de imperfecciones y puede tirar la primera evasiva para no ayudar?

Hace falta un hombre como el samaritano, que ayude sin buscar el reconocimiento o la gloria. Hace falta que se dé más de lo que se espera en una tierra donde no creen que hay un Dios vivo y único. Hay voces que gimen en lo solitario por una verdad y por socorro. Hay seres humanos derribados en el suelo que piden con sus manos para poder vivir y con sus corazones claman salvación.

El sufrir los a dejado turbados, sus sentimientos duermen en una enredadera de dolor. Su más fiel compañera y aliada es la soledad y la miseria. Y me pregunto, ¿no murió Jesús por ellos? ¿No dio su vida en aquel madero para rescatar lo que se perdió? Estos son nómadas en sí mismos que están saturados de la noche y su único mundo es la calle. Pero, ¿por qué la luz no llega? ¿Será a caso que aquellos que tienen la respuesta o solución la disfrutan a escondidas en su comodidad fantasiosa y pasajera o que la degradante situación social los tiene tan perezosos que se quedan sosegados?

¿Dónde está el ejercito que ampara al débil y al huérfano? ¿Dónde está la justicia al afligido y al necesitado? Pues hay que rescatarlo de las garras del abismo. Mas quién dirá: Heme aquí...

Palabra base: Salmos 82: 3 - 4

(miércoles 25 de julio de 2002 al jueves 26 de julio de 2002)

jueves, 23 de agosto de 2007

"Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo."

Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.